En un escenario donde los destinos turísticos tradicionales de América Latina buscan fórmulas de resiliencia ante la desaceleración de visitantes, la inseguridad y los desafíos ecológicos, Quintana Roo ha encontrado en la industria de reuniones la palanca perfecta para transformar su modelo económico. El Caribe mexicano, que anualmente atrae a más de seis millones de viajeros de negocios, incentivos y convenciones, intensifica su ofensiva para captar los grandes eventos del continente.
La hoja de ruta de esta estrategia quedó evidenciada en su reciente paso por IBTM Americas en Guadalajara. La comitiva oficial, liderada por el secretario de Turismo del estado, Bernardo Cueto Riestra, concertó alianzas clave con planificadores de eventos de talla internacional, evidenciando que la región está lista para absorber congresos corporativos de gran formato bajo estándares de clase mundial.
Un ecosistema de negocios sin rivales en la región
La apuesta no es menor. El territorio quintanarroense desembarcó en el escaparate ferial exhibiendo una infraestructura diseñada para competir al más alto nivel latinoamericano:
- Capacidad hotelera: Más de 140,000 habitaciones y 130 hoteles dotados de salones modulares y tecnología punta para eventos.
- Recintos especializados: Tres centros de convenciones versátiles adaptados a las demandas del mercado actual.
- Conectividad multimodal: Cuatro aeropuertos internacionales operando a máxima capacidad y 12 estaciones del Tren Maya que redibujan la movilidad de los delegados hacia zonas arqueológicas y polos turísticos complementarios.
Con esta convergencia de conectividad, planta hotelera y experiencia logística, Quintana Roo busca consolidar un modelo de turismo inteligente que descentralice los beneficios económicos, dinamice el empleo especializado y mantenga a la cadena de valor operando más allá de los ciclos vacacionales convencionales.


